viernes, 29 de mayo de 2015

La Huasteca. Un paraíso compartido (1)

El origen, la raíz

Nicandro Patricio Castillo Gómez, músico y compositor nacido en Xochiatipan, Estado de Hidalgo y conocido artísticamente como Nicandro Castillo, aduce en su famoso huapango “Las Tres Huastecas” que “Para hablar de la Huasteca, hay que haber nacido allá”. Quizá el celo natural pero sobre todo el inherente apego y cariño por su región para evitar que gente extraña manifieste una opinión negativa de esta hermosa parte de nuestro país, determinan esta postura en “Tisho” (como cariñosamente le llamaban sus familiares y amigos cercanos en referencia a su segundo nombre: Patricio). O tal vez don Nicandro sentía que solo a los nacidos en la pluricultural zona huasteca se les puede permitir expresarse de su tierra como mejor les parezca.

Cualquiera que haya sido el motivo que lo inspirara para mostrar su postura, cuesta trabajo pensar lo que diría don Nicandro al enterarse de mi osadía para hablar sobre esta región sin ser oriundo de ella. La respuesta es breve y concisa: la magia de la Huasteca hechiza desde el primer momento. Tras visitar y transitar varias veces los caminos de la huasteca es difícil sustraerse a opinar sobre ella, por lo cual nació en mí el deseo de expresar la percepción que tengo. Con el presente trabajo espero, y es mi deseo, sembrar la misma curiosidad en quienes no la conocen, para que a partir de lo que leerán, la visiten.

El origen del cual se siente orgulloso Castillo Gómez, también lo inspiró para darnos una breve pero sugestiva semblanza, inmediatamente después del verso con que empezamos esta narración: “saborear la carne seca con traguitos de mezcal. Fumar cigarrillo de hoja, prenderlo con pedernal, aquél que mejor lo moja, más sabroso fumará”.

Así es. El paladar se excita al oír el menú huasteco, los manjares regionales como el plato huasteco (cecina con enchiladas verdes, frijoles refritos, pollo y chorizo); las enchiladas huastecas (enchiladas rojas de chile seco acompañadas de queso fresco de grano, con cecina y frijoles) y los frijoles huastecos (servidos con chile chipotle, aguacate y queso). Es obligado agasajarnos con el zacahuil, un enorme tamal que llega a medir más de un metro de largo envuelto en hojas de papatla o con unas deliciosos bocoles para rematar con el postre: los dulces pemoles generalmente endulzados con piloncillo.

En la misma pieza Nicandro Castillo cuestionó y afirmó: “¿Quién sabe lo que tendrá?, el que una vez la conoce, regresa y se queda allá”.

  Son numerosas las respuestas que cada visitante tendrá, mas coincidiremos en el encanto que tiene esta región, la cual seduce de tal forma que quien la conoce seguramente regresa… por lo menos para remirarla o escapar de la cotidianeidad citadina y las presiones ocasionadas por el ritmo de vida urbano. Mas no dudo que el interés del forastero será enfocado a buscar en lo profundo los misterios que la hacen atrayente, por lo que es frecuente encontrar mucha gente originaria de otras partes del país, así como extranjera residiendo en la huasteca “porque –dicen- me gustó para vivir aquí”. Algunos ya son unos personajes destacados en la región Cuexteca, como también se le denomina. Otros andan todavía tratando de encontrar los arcanos que la rodean, a través de las ceremonias y rituales que prevalecen en las creencias de los viejos indígenas y otros aspectos de la cultura regional.
Resaltar la riqueza patrimonial, tangible e intangible, de esta como de otras regiones del mundo, es tarea de todo individuo para intimar con nuestro entorno y en esa comunión entender lo necesarios y hasta indispensables que somos para evitar la destrucción de nuestro planeta, lo que al mismo tiempo nos provocará el apego hacia nuestro origen, nuestra raíz.

Es mi orgullo ser de la serranía
La Huasteca tiene el embrujo de hacerse adoptar por ella, porque aunque no nací en esa hermosa tierra, sin hacer a un lado el origen serrano, me siento tan huasteco como el que más. Además, la región Cuexteca geográficamente está cercana a la Sierra Gorda, inclusive linda y comparte territorio en la parte correspondiente al Estado queretano. Algunos historiadores aseguran que la Huasteca tenía sus límites en parte de lo que actualmente es territorio del Estado de Guanajuato.

Precisamente en un lugar de San Luis de la Paz, en medio de la Sierra Gorda guanajuatense, se encuentran mis orígenes. De ese bello lugar fui desterrado por mis padres, quienes decidieron trasladarse a la capital queretana donde se ha dado mi crecimiento y desarrollo. Quienes emigran a las grandes ciudades, es poco probable que retornen para vivir en su lugar de origen, máxime si su destierro se dio de recién nacidos. En el mejor de los casos volverán solamente si quedasen en su rancho o pueblo, familiares a quienes visitar.

Circunstancialmente, durante la infancia tuve la oportunidad de regresar al terruño que me vio nacer, ya que mi padre, siguiendo el ejemplo de aquellos emigrantes que se van dejando tierra y familia en busca de mejores condiciones de vida a Estados Unidos de Norteamérica, decidió partir hacia el vecino país, de tal suerte que nos llevó a vivir al rancho durante el tiempo que trabajó en aquellas lejanas tierras. De este modo conocí el lugar “donde quedó enterrado mi ombligo”.

Es conveniente explicar que la frase “el lugar donde queda enterrado el ombligo” es una expresión que surgió por la costumbre ancestral de enterrar el cordón umbilical que une a la madre con el recién nacido durante la gestación, el cual es cortado al nacimiento.

Aun hoy día, en algunos pueblos indígenas el enterramiento del ombligo es un acto importante entre los rituales que se realizan al nacimiento de los individuos. Para los nahuas de la Sierra Norte de Puebla por ejemplo, “al enterrarse el ombligo, parte del nuevo ser se reintegra a su fuente original, al lugar donde pertenece”. “Al enterrar el ombligo habrá que cubrir el sitio con una piedra grande, de preferencia cuadrada”.  La asistencia de la partera-curandera a las parturientas, forma parte de la idiosincrasia indígena a tal grado que es ella quien inicia con una de las acciones rituales en el nacimiento de un nuevo ser: “el levantamiento del niño”, acción que precede “el enterramiento del ombligo”.[1] Por otro lado, circunstancialmente entre las gentes del medio rural, mestizos e indígenas, sin ser precisamente un ritual, se producen los nacimientos asistidos por parteras empíricas, ocasionados por la falta de médicos y hospitales o centros de salud adecuados o cercanos.

 Retomando, siete años era mi edad al volver al rancho. Edad suficiente para darme cuenta cabal del ámbito en el que viví durante casi tres años. Crecí, disfruté el ambiente natural sin limitaciones. Comprendí la importancia que tiene el campo en el desarrollo de la humanidad, pues es en este medio donde se obtienen los satisfactores más importantes del ser humano: los alimentos, sin dejar al margen la provisión de otros recursos útiles en la elaboración de satisfactores básicos como el vestido y las medicinas a partir de las actividades más primitivas de la humanidad: la agricultura y la ganadería. Es también en este entorno donde la naturaleza hace su parte vital para la sobrevivencia de los seres vivos en general al representar el enorme pulmón que necesita la tierra para absorber las impurezas producidas por la industrialización de las grandes ciudades, así como la regulación de la actividad cíclica de fenómenos climáticos como la lluvia.

Territorio heterogéneo circundado por cerros y montañas, es este un auténtico rincón entre la Sierra Gorda de Guanajuato. Mezquites, nopales y otras cactáceas; también huizaches y pingüicas son la flora característica de algunas superficies semiáridas que contrastan con verdes bosques poblados de pinos cedros, encinos y robles así como paisajes cubiertos de arbustos y matorrales. Los pequeños poblados se asientan donde la geografía lo permite: en los puertos o en los llanos; a unos metros de los arroyos y ríos; así como en las mesas y puertos formados por las montañas. En muchos casos para ganar terreno, la gente construye terraplenes en las laderas que servirán como espacios de cultivo o donde levantarán las sencillas edificaciones que serán su hogar. En el último caso, estos terrenos los ocuparán casi siempre hasta el resto de sus vidas.

La comarca donde vivimos era arrullada en aquel entonces por el suave murmullo causado por una pequeña corriente que la mayor parte del año apenas alcanzaba a humedecer las orillas de un arroyo cuyo cauce, trescientos metros hacia abajo de nuestro hogar se unía a otro riachuelo, formando el punto conocido por los lugareños como Las Ajuntas, precisamente por unirse en dicho punto ambos cauces. Cuando llovía intensamente los arroyos aumentaban su corriente.

Las condiciones en las que se vive en el medio rural en esta parte de la Sierra Gorda si no son opulentas, al menos se tienen los medios suficientes para sobrevivir. Antes bien, hay algunas carencias a las que el ranchero se acostumbra o se adapta. Ante estas circunstancias, se hacen patentes las mayores virtudes de los rancheros: la solidaridad y la generosidad. Compartir el pan y la sal con los semejantes, es una característica general entre los habitantes de la Sierra Gorda.  Conmueve darse cuenta que en muchas familias apenas tienen lo  indispensable para subsistir y sin embargo es frecuente ser invitado para departir con ellas.


 
La mayor riqueza material de los campesinos es la tierra, valor sobreapreciado cuando esta reúne condiciones de fertilidad. En ella cultivan sus alimentos y apacientan sus ganados. Del producto obtenido por el trabajo en el campo, una parte es para el consumo familiar y el resto lo venden o lo cambian por lo que otros producen. Mis abuelos poseían algunas porciones de terreno distribuidas entre los cerros y montañas, la mayor parte en condiciones aptas para ser cultivadas.
La superficie en que se ubicaba nuestra casa, junto a un arroyo y a las faldas de un cerro, era de grandes dimensiones. Tres pequeños jacales formaban nuestro hogar. Las paredes estaban hechas con material propio del lugar: de piedras la cocina y una choza que servía de dormitorio; un jacal fue construido con adobes… este, aparte de granero, también servía como dormitorio. Para hacer los techos se utilizó zacate, tejamanil, pencas de maguey o láminas metálicas galvanizadas. Los pisos eran de tierra que se regaba antes de barrer.

“Antes las casas eran de palma loca y maderita, de palitos de cedro… de pino, nadie tenía una casa de material, ni de teja, ni de lámina, pues aquellos que tenían mas bien modo, su casa era de tejamanil” (sic).[2]

En aquel entonces, todas las construcciones de las comunidades tenían las mismas características. Con la emigración de los lugareños hacia Estados Unidos de Norteamérica, se fueron cambiando muchas chozas de piedra, adobe, zacate, palos y tejamanil que casi siempre estaban separadas unas de otras, por las casas de concreto, varillas y láminas donde en un edificio se encuentran la cocina, dormitorios y hasta un espacio que sirve como sala o estancia, gracias a la llegada de los dólares que los emigrados envían y la adopción de una nueva forma de vida. El panorama actual de las comunidades nos muestra construcciones de ambos tipos, contrastando evidentemente el paisaje y las condiciones económicas entre unas y otras familias. En muchos casos este fenómeno social provocó el abandono de parcelas y de casas hoy convertidas en ruinas, debido a que , lamentablmente, desde muy jóvenes los habitantes deciden emigrar en busca de mejores condiciones de vida.

Vivir en el ámbito rural permite disfrutar con absoluta libertad de los arroyos y sus alrededores, recorrer palmo a palmo los alrededores. La gente se acopla a las condiciones climáticas naturales con mucha facilidad y se aprende a convivir con el paisaje que se forma con cada cambio estacional, así como a identificar los posibles cambios del clima como presencia de lluvia, calor o frío.

En la época de lluvias, cuando estas eran intensas, apenas sentía que amainaban, de inmediato corría a pararme a unos metros de la orilla del arroyo para admirar el espectáculo impresionante formado por el caudal que descendía y pasaba a unos cuantos metros de mi casa, así como oír el estruendoso ruido producido por tanta agua, la cual al mismo tiempo formaba oleajes y remolinos cuya violencia al golpear en las orillas, tomaba el impulso suficiente para llegar hasta mí en gran cantidad, empapándome si es que la lluvia que aun caía no lo había hecho ya.

 

Sentía temor ante las fuerzas de la naturaleza que evidentemente son muy superiores a las mías, pero era mayor la curiosidad que me empujaba a retarla. Ahora pienso en lo imprudente que fui al estar tan cerca de los torrentes, pues las posibilidades de resbalar o que se desgaje el terreno se incrementan con la humedad del mismo. Ni aún las frecuentes escenas de animales como burros o reses y palos de grandes proporciones arrastrados por las turbulentas aguas intimidaban mi curiosidad.

Hoy día, el nivel del agua que corre en ambos arroyos durante el periodo de sequía ha disminuido considerablemente, llegando a estar secos la mayor parte del año. El caudal de los afluentes alcanza sus mayores niveles solamente durante el ciclo de lluvias.

Salir al monte, era otra de las cosas que me excitaban. La presencia de neblina cuando era muy espesa me empujaba a acudir en busca de lo desconocido. Para el espíritu aventurero, estas circunstancias representan retos por vencer. Si me cansaba de correr y retozar en los alrededores de la casa, me iba al huerto donde vivía mi abuela paterna. Las edificaciones que conformaban nuestras viviendas estaban rodeadas de árboles frutales como higueras, zapotes, nogales, duraznos, manzanos y membrillos que nos proveían generosamente cada temporada sus deliciosos y nutritivos frutos, además de nopales, magueyes y sábilas. A mi hermano y a mí, nos aguardaban tupidos árboles frutales para que nuestras inquietas piernas y brazos trepasen por sus ramas hasta llegar a los deliciosos frutos que de ellas colgaban para cortarlos y enseguida de bajar nos diésemos un banquete que colmara nuestra gula. De igual forma estos manjares satisficieron nuestro apetito. También había árboles madereros como encinos, robles, cedros y mezquites.

  En el campo nacen de manera natural, diversos vegetales comestibles como chayotes, quelites y verdolagas, los cuales formaban parte de nuestra alimentación cotidiana. De la sábila aprovechábamos las flores, que allá se conocen como chiveles. Otras flores que consumíamos eran las de palma y las del maguey, las cuales mi madre cocinaba con manteca de cerdo o grasa vegetal. Desde luego que eran complementos del maíz y el frijol, los ingredientes básicos de nuestra dieta ordinaria.
A unos cuantos pasos de los jacales estaba la parte más extensa del terreno: la parcela. En las temporadas de cultivo mi abuelo paterno sembraba maíz, frijol y calabaza,  garbanzo. La mayor parte de la cosecha de estos granos era para el autoconsumo. El resto se vendía o intercambiaba por otros productos con los vecinos.

Mi abuelo en su labor como “formador de hombres de bien” nos incluía a mi hermano menor y a mí en las tareas de cultivo. Entre los quehaceres que nos adjudicaba estaba arrear los bueyes para la yunta, acercarle los accesorios para uncir, dar de comer y beber a los animales. También lo ayudábamos a barbechar, sembrar y escardar. Otra actividad importante que nos encomendaban en el rancho, además de recoger leña en el cerro era pastorear el ganado, compuesto en su mayoría por reses.  También tenía algunos burros y caballos los cuales servían para transportarse de un lado a otro, así como para carga de leña, madera o granos.

Era divertido ayudarle sobre todo cuando se trataba de preparar la tierra para la siembra, ya que después de arar quedaban unos terrones, estos se deshacían con una rastra al tiempo que se limpiaba el suelo de los tocones que hubiesen quedado de la cosecha anterior. Entre más pesada fuese la rastra más fácilmente se pulverizaban los terrones, así que para aumentar el peso, junto con él nos subía al artefacto mencionado, el cual era jalado por la yunta que él mismo arreaba, utilizando una picota.

Saltar, retozar, vagar alegremente por los llanos, cerros y montañas cercanos al lugar donde residíamos; caminar por veredas y brechas para llegar a las mesas, puertos y poblados cercanos, fueron mis juegos favoritos. Tanto los arroyuelos como espejos de agua me refrescaron cuantas veces se me antojó. Quería conocer el mundo y una forma de hacerlo era fomentando mi curiosidad. Varias veces me escabullía de casa en busca de la aventura. Unas ocasiones lo hice con mi hermano menor que se dejaba arrastrar por mí pero empujado por la misma inquietud aventurera que nos impulsó a escudriñar tras los cerros, los peñascos o más allá de donde nuestra vista alcanzaba a divisar; otras veces me arriesgué a vagar solo. Actualmente en mis andanzas por la Huasteca y la Sierra Gorda revivo sonidos, olores, sabores que percibí en tales correrías.

También era frecuente que nos despojáramos de las ropas para jubilosamente introducirnos a las cristalinas aguas del arroyo que pasaba al lado del camino, máxime si había alguna poza cuya profundidad nos motivaba a practicar los clavados. Las piedras del arroyo así como los peñascos estimulaban nuestra imaginación. Incontables ocasiones jugamos a identificar las formas de animales u objetos figurados en las rocas que a nuestra edad conocíamos. El tiempo y la distancia, convierten aquellos juegos infantiles en nostalgia.

La emigración de la gente a las ciudades, además de servir para mejorar el modo de vivir de la familia que se queda en los ranchos, ha provocado cambios importantes en otros aspectos de los involucrados. Por ejemplo, los caminos rurales ya no solo sirven para el tránsito de personas y bestias de carga, pues han sido adaptados hasta donde las condiciones físicas del terreno lo permiten, para el paso de los muchos vehículos traídos por los emigrados, sobre todo a Estados Unidos que salen de sus lugares de origen en busca del llamado “sueño americano”. Por su utilidad, tales vehículos generalmente son camionetas de carga, llamadas por los lugareños trocas (del inglés truck que en español significa camión), influencia lingüística de los “mojados” que últimamente ha permeado significativamente entre las comunidades por el alto índice migratorio hacia el país del norte derivada en la aparición de un nuevo lenguaje: el “spanglish”, una mezcla del idioma español con inglés. Otra ventaja que ofrecen los vehículos de este tipo, es la factibilidad de poder transitar por los abruptos caminos de la sierra. Los automotores representan para los campesinos una importante herramienta de trabajo que ha venido a reemplazar las bestias de carga, facilitando el desplazamiento tanto de productos y animales como de mercancías. Inclusive se utiliza como transporte de las mismas personas, ya que el servicio público de pasajeros es una de las carencias entre las comunidades alejadas, lo que refleja un mejor nivel de vida de las olvidadas comunidades.

Por cierto, cuando íbamos a las Mesas (de Jesús o de Palotes), casi siempre lo hacíamos con la abuela y ella, en lugar de irse en caballo le gustaba más hacerlo en burro. Un viaje que de ida duraba entre una y dos horas, porque debíamos ascender un cerro con poca pendiente. Divertido y fácil era el regreso, ya que mientras a la ida debíamos subir las veredas, de vuelta nos sentábamos sobre la hojarasca y resbalábamos por las laderas que unas horas antes, tanto nos habían agitado. Durante el trayecto alcanzábamos a otros caminantes que llevaban el mismo rumbo en circunstancias parecidas. Era frecuente encontrar arrieros con sus cuadrúpedos (burros, mulas o caballos) cargados con bultos de maíz, frijol, sal en grano o madera.  Es preciso agregar que la sal se utiliza para dar a los animales, sobre todo a las reses. 
Las Mesas eran dos de las comunidades más cercanas donde nos llevaban a oír misa y, al igual que los habitantes de los poblados aislados, nuestros mayores adquirían algunos productos como pan bolillo, azúcar, piloncillo de la región, pastas para sopa, harina de trigo y arroz sin tener qué ir hasta San Luis de la Paz, cabecera municipal y pueblo importante más cercano. De las Mesas hacia el norte, no había caminos para vehículos automotores. Ahora hay algunas brechas que los mismos rancheros han hecho, apoyados en algunas ocasiones por el gobierno municipal local, que de algún modo facilitan el acceso de las trocas. Escenas como las descritas, ya no es tan común verlas.

Sin proponérselo, porque la razón principal es dar a la familia un mejor modo de vida, la gente de la Sierra Gorda se empeña por hacer de su tierra una región importante, aunque para lograr el objetivo se vea obligada a emigrar más allá de la frontera norte de México. Muchas personas lo han logrado. Otras siguen luchando para evitar la frustración y regresar derrotados. Varios hombres y  mujeres han quedado en el camino.
Aprovechando las vacaciones o las fiestas patronales de sus pueblos, muchos de los paisanos a quienes les ha ido bien económicamente en el vecino país, vuelven para revivir su origen y convivir con la gente que los vio nacer y crecer. Añoran pisar aunque sea por unos días su terruño. Alimentarse con los frutos del trabajo campesino reflejado en unas “gordas” de maíz quebrado, rellenas de frijoles con chile molcajeteado aderezado con raíz de chilcuague, acompañándose de una taza de aromático café o un té de hojas de limón u otro cítrico; así como campear por los cerros arreando el ganado.

Algunos emigrantes hacen un pequeño capital y vuelven para emprender algún negocio y así colaborar a la economía del rancho, el pueblo o incluso de la región.

Por fortuna, pocos piensan que fue mejor haber partido y no vale la pena regresar. En menor cantidad están los que reniegan de su raíz.

Vivir en el rancho Las Ajuntas creó mi orgullo serrano por saberme descendiente de los chichimecas; enraizó en mi alma y en mi memoria el amor por la tierra que me vio nacer, sentimiento que se ha extendido hacia toda mi tierra mexicana, pero con un cariño especial hacia la REGIÓN HUASTECA y mi SIERRA GORDA.

Lo plasmo con un verso, inspiración de uno de los grandes versadores que ha dado la Sierra  Gorda guanajuatense.

Seré y soy serrano sobre de este mundo,
y en mi ser mestizo renuente a hipoteca.
Hay gotas de sangre de indio chichimeca,
que me enorgullecen en lo más profundo.
Soy hijo por cierto de un vientre fecundo,
engendrado en fiestas y en melancolías.
Guerrero indomable de la serranía
y lirio morado… corazón de encino…
pájaro volando… y piedra en el camino.[3]




[1]  El Juego de las alternancias: la vida y la muerte; Lourdes Báez Cubero; Ediciones del Programa Cultural de la Huasteca, 2005.

[2] Memoria Histórica de Xichú, Cuentos y Leyendas, Usos y costumbres, La cristiada, Recopilación de Iveet Velázquez Tello.
[3] Fragmento de la poesía Seré y soy serrano de Guillermo Velázquez B.
Fragmento del Libro
La Huasteca. Un paraíso compartido
Autor: José Guadalupe Arvizu -PEPEHUAPANGO-
Edición independiente con apoyo PACMYC
2009






¡VIVA EL HUAPANGO!

PROGRAMA
¡VIVA EL HUAPANGO!
UN PASEO MUSICAL Y CULTURAL POR LA HUASTECA Y LA SIERRA GORDA

PROGRAMA RADIOFÓNICO QUE SE TRANSMITE A TRAVÉS DE RADIO UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE QUERÉTARO, TODOS LOS SÁBADOS DE LAS 14:00 A 14:55 H0RAS.
CONTROLES Y CABINA UBICADA EN EL CENTRO UNIVERSITARIO DEL CERRO DE LAS CAMPANAS, SANTIAGO DE QUERÉTARO, QRO., MÉXICO.
FRECUENCIA MODULADA 89.5 Y WWW.RADIO.UAQ.MX
PRODUCTOR Y LOCUCIÓN: JOSÉ GUADALUPE ARVIZU OLALDE  =PEPEHUAPANGO=
COLABORACIÓN Y ASISTENCIA: CECILIA TELLO ZÚÑIGA
TRANSMITIMOS MÚSICA GRABADA Y EN VIVO, AGREGANDO INFORMACIÓN CULTURAL TANTO DE LA HUASTECA  COMO LA SIERRA GORDA GUANAJUATENSE Y QUERETANA, ASÍ COMO DEL PLAN DE SAN LUIS POTOSÍ.
EVENTUALMENTE REALIZAMOS ENLACES Y/O TRANSMITIMOS EL PROGRAMA COMPLETO VÍA TELEFÓNICA DE LUGARES DISTANTES. ENTRE OTROS HEMOS TRANSMITIDO DESDE PÁNUCO, CITLALTÉPEC, AMATLÁN Y POZA RICA EN EL ESTADO DE VERACRUZ; JALPAN, LANDA DE MATAMOROS Y PINAL DE AMOLES EN QUERÉTARO; SAN FELIPE ORIZATLÁN, HUEJUTLA Y JALTOCÁN EN HIDALGO; ZACAPOAXTLA, JONOTLA, HUEHUETLA Y CUETZALAN MUNICIPIOS DEL ESTADO POBLANO; XILITLA, SLP, DURANTE EL FESTIVAL DE LA HUASTECA EN 2008. EN ESTOS ENLACES BUSCAMOS ESTAR EN CONTACTO Y ENTREVISTAR A PERSONAJES DEL LUGAR A FIN DE QUE SEAN ELLOS QUIENES DESCRIBAN SUS COSTUMBRES, TRADICIONES, SITIOS TURÍSTICOS Y DE INTERÉS, HISTORIA, ETC.

A LA FECHA HEMOS SIDO HONRADOS CON LA PRESENCIA DE TRÍOS YA CIMENTADOS Y MUCHOS EN PROCESO DE DESARROLLO. A TODOS LES AGRADECEMOS SU COLABORACIÓN PARA REFORZAR LA RAZÓN DE EXISTIR DE ESTE PROGRAMA, CUMPLIENDO CONJUNTAMENTE CON EL OBJETIVO DE DIFUNDIR Y PROMOVER ESTA EXPRESIÓN MUSICAL.
TRÍOS Y PERSONAJES QUE HAN ESTADO EN ¡VIVA EL HUAPANGO!
- HUAPANGOS MONROY
- LOS HIDALGUENSES (PEDRO, PASCASIO  Y JORGE VELÁZQUEZ)
- TRÍO JUGLAR
- CANARIOS DIFERENTES
- PERLITAS QUERETANAS
-AGUA ZARCA QUERETANA
- AMANECER HUASTECO
- ALBA HUASTECA
- GRISELDA ROCHA 
- GUILLERMO VELÁZQUEZ B.
- TOBÍAS HERNÁNDEZ Y SUS HUAPANGUEROS
- ESPERANZA ZUMAYA DEL Á.
- SENSONTLE
- LOS JILGUEROS DE ATARJEA
- LAS FLORES DE LAS HUASTECAS
- MISIÓN QUERETANA
- LOS GENUINOS
- TAMAZUNCHALE DE JORGE MUÑOZ LANDAVERDE
- LOS GUARDIANES DE LA HUASTECA
- EVELYN GÓMEZ Y SU HUASTECOS
- LOS BRUJOS DE HUEJUTLA
- SIERRA QUERETANA DE TRINI BOCANEGRA
- ROLANDO LARA Y ALMA XICHULENSE
- KONEME
- LAS PALOMITAS SERRANAS
- HUAPANGUEROS DE LA SIERRA
- ALMA HUAPANGUERA
- LOS REALES DE LA HUASTECA
- LA AURORA (DE AURRORA VALDERRAMA)
- LOS ATREVIDOS DE LA SIERRA
- REENCUENTRO HUASTECO
- LOS CUERVOS DE LA HUASTECA
ENTRE MUCHOS OTROS

PRODUCCIÓN Y LOCUCIÓN A CARGO DE JOSÉ GUADALUPE ARVIZU OLALDE.
CO-CONDUCCIÓN: CECILIA TELLO ZÚÑIGA.


CONTACTOS:

 www.radio.uaq.mx






miércoles, 27 de mayo de 2015

AMATLÁN-NARANJOS, DONDE SE ENCUENTRAN LAS HUASTECAS




VISITAR AMATLÁN POR PRIMERA VEZ, SOBRE TODO CUANDO SE HACE UN LARGO VIAJE, NOS PARECE UN PARAÍSO ENMEDIO DE TANTA MEZQUINDAD, YA QUE SU GENTE Y EL MEDIO AMBIENTE EN QUE SE ENCUENTRAN, PESE A TENER ALGUNAS CARENCIAS AL ESTAR BASTANTE OLVIDADES DE LAS AUTORIDADES, MUESTRA AL VISITANTE SU GUSTO POR SER VISITADOS A TRAVÉS DE LA HOSPITALIDAD Y GENEROSIDAD QUE LES CARACTERIZA. NO QUEDA MÁS QUE AGRADECER A LOS AMATECOS EL AFECTO QUE NOS DISPENSAN AL ACEPTAR NUESTRA PRESENCIA, A VECES HASTA DESTRUCTORA, EN SU PARAÍSO, EL LUGAR QUE CUENTA, COMO MUCHOS OTROS, PARA VIVIR SIN SOBRESALTOS MÁS QUE LOS MISMOS PROVOCADOS POR LA AMBICIÓN Y EL DESORDEN.


COMO PODRÍA SUCEDER CON OTROS SITIOS HUASTECOS, EL VISITANTE SE SENTIRÁ ATRAÍDO POR TODAS LAS BONDADES DE LA TIERRA AMATECA UBICADA A LOS PIES DEL CERRO DE LA CRUZ, EN CUYA CIMA MUESTRA EL SÍMBOLO REPRESENTATIVO DE LA FE TRAÍDA DE ALLENDE EL MAR HACE MÁS DE QUINIENTOS AÑOS Y QUE LOS HUASTECOS HAN MEZCLADO CON LA FE ORIGINAL DE LOS PUEBLOS PREHISPÁNICOS, MISMA QUE DABA EL VIGOR ASÍ COMO LA ESPIRITUALIDAD SUFICIENTE PARA MANTENER LA COMUNIÓN CON LOS ELEMENTOS VITALES DE SU EXISTENCIA. UNO DE ESOS SÍMBOLOS ESTÁ REPRESENTADO POR LA ESTATUA DEL SOL PONIENTE, FIGURA DE GRANITO DEL TAMAÑO NATURAL DE UN ADULTO, QUE VIGILA LOS ENTORNOS DEL PUEBLO AMATECO A LA VEZ QUE NOS RECUERDA LA DUALIDAD DE LA VIDA Y LA FERTILIDAD QUE TIENEN TANTO LA MADRE TIERRA COMO EL SER HUMANO.
ES INÚTIL DECIR QUE IR A AMATLÁN NO SUBIR AL CERRO DE LA CRUZ Y NO DEGUSTAR LOS ALIMENTOS CASEROS TÍPICOS ES COMO NO HABER ESTADO NUNCA EN ESE BELLO PUEBLO.
GRACIAS AMIGOS AMATECOS, ESPECIALMENTE A LOS INTEGRANTES DEL PATRONATO PRO-HUAPANGO Y CULTURA HUASTECO POR LAS ATENCIONES QUE NOS BRINDAN ASÍ COMO A LAS FAMILIAS QUE TAN AMABLEMENTE NOS PERMITEN COMPARTIR EL PAN Y LA SAL (Y UN RATITO DE DESCANSO DESPUÉS DE LAS JORNADAS HUAPANGUERAS EN EL MARCO DE LA FIESTA ANUAL DEL HUAPANGO, EL ENCUENTRO DE LAS HUASTECAS QUE SE EFECTÚA CADA ÚLTIMO FIN DE SEMANA DE NOVIEMBRE Y EN ESTE 2015 LLEGA A SU 26a. EDICIÓN) 

Detalles de la Fiesta Anual del Huapango

Tradición Genuina en el tapextli








Ballet en estilo veracruzano

Pareja ejecutando el estilo veracruzano
Interior del templo de Amatlán.

St'aku y sus Huastecos en el tapextli-


Don Beto Ortega declamando una décima.

Pareja de baile en estilo hidalguense
El zócalo de Amatlán.

El Auditorio´

La diosa Sol Poniente en la plaza amateca.

Comerciantes nánuatls de Naupan, Pue.
En la Fiesta Anual del Huapango,

El escenario del auditorio.

Medallón, motivo ornamental
de la Fiesta Anual del Huapango.

Vivienda entre la vegetación amateca.

Camino amateco.

Milpa amateca.

Calle amateca.

Vivienda típica de Amatlán.

Calle en el Barrio Huasteco.

¡La lecheee!

El autor gozando del paisaje amateco

Huapango en Querétaro, Qro. Abril 2015

 En el mes de las niñas y los niños, abril, se presentó el trío Los Cuervos de la Huasteca integrado por los hermanos Hernández Cuervo.
 Después de presentarse en el programa de radio ¡Viva el huapango! llegaron elegantemente vestidos al Jardín del Arte , sitio ubicado en pleno Centro Histórico de la capital queretana. Ahí, los asistentes bailaron y disfrutaron de sus interpretaciones y fueron acompañados con algunos trovos improvisados por el profesor Fabricio Hernández.
Arantza, Adriana y Fabricio hijo, son los nombres que completan esta familia de huapangueros cuyos orígenes están en el municipio de Ixhuatlán de Madero, Ver.


Huapangueros en ¡VIva el Huapango!

 En la tarea de impulsar el huapango y agradeciendo el apoyo que da el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, aprovechamos la oportunidad para invitar a los tríos huapangueros en el programa cuando estos realizan presentaciones en la capital queretana, aunque aclaramos que también algunos llegan de manera espontánea.


En la emisión del sábado 21 de marzo de 2015, tuvimos el honor de contar con la presencia de los jóvenes integrantes de los tríos Censontle de Huauchinango, Pue., y Las Palomitas Serranas, cuyo origen es la Sierra de Xichú, ya que llegaron para participar en la segunda jornada de Las Músicas de la Sierra, coordinada por el IQCA, se llevó a cabo por la tarde de ese mismo día, en la Plazuela Mariano de las Casas.

La aceptación que tuvieron estos dos grupos de jóvenes ponentes del huapango fue muy relevante, pues tanto en el programa como en la plaza los amantes del huapango les reconocieron su labor en favor de la música huapanguera.


Una semana después, el 28 de marzo, llega a nuestra cabina Rolando Lara y Alma Xichulense, músicos intérpretes del son arribeño.

Rolando Lara, el Rolas como le dicen sus amigos, deleitó al auditorio con sus poesías en las cuales canta a la tierra, impregnando en la letra y su voz el cariño que tiene de manera especial por la suya, el lugar donde nació. Estuvo acompañado por los vareros  Antonio Rivera e Ygnacio Martínez, además del jaranero José Luis alvarado.
Es así como las expresiones huapangueras no tienen límite cuando hay interés por parte de los que saben y se encuentran inmiscuidos en la interpretación de la sonería huapanguera-





Difusión del Huapango

Difusión del Huapango

El huapango sigue ganando terreno y adeptos. Gracias a la labor iniciada a principio de los años noventa del siglo pasado por el señor Gilberto Ledesma Ledesma con el programa "Venga a bailar sobre el tablado" a través de la radio estatal queretana, este género musical cumplió en un principio con el objetivo de hacer llegar a las comunidades migrantes de la región huasteca una de sus principales raíuces representadas por la música.
De manera importante fue el trabajo que realizó el profesor Emigdio Lara Amador al integrarse en esta tarea con don Gilberto Ledesma, pues con sus aportaciones dio un vuelco a la forma de percibir el huapango huasteco.
Tal impacto tuvo el quehacer del maestro Emigdio que posteriormente surge en el que suscribe, la intención de conjugar por un lado el papel de conductor y por el otro el  de informador en un mismo programa dedicado a las músicas huapangueras dominantes tanto en la Huasteca como en la Sierra Gorda, áreas geograficas cercanas a la capital queretana.
Hoy día, en la ciudad Santiago de Querétaro se producen dos programas de radio dedicados a la difusión del huapango. Por un lado Radio y Tv-Querétaro, con estudios ubicados en Luis Pasteur 6, Nte., transmite los sábados a partir de las quince horas "Venga a bailar huapango".
En otro espacio, el Centro Universitario del Cerro de las Campanas, Radio Universidad Autónoma de Querétaro abrió sus instalaciones y micrófonos a quien esto escribe para producir y transmitir ¡Viva el Huapango!, lo cual ocurre desde el 10 de agosto de 2002 y es a través de la frecuencia 89.5 de FM, así como  www.radio.uaq.mx, también los sábados a partir de las catorce horas, hora del Centro de México. En este programa eventualmente se incluyen otros géneros, priorizando el huapango y aquellos que de alguna manera están ligados con los estilos de la Huasteca y la Sierra Gorda. 

¡Viva el Huapango! y el IQCA (Instituto Queretano de la Cultura y la Artes)

El Instituto Queretano de la Cultura y las Artes inicia una actividad cultural encaminada a fortalecer la difusión de las músicas de la sierra. Bajo este esquema el huapango se verá beneficiado al ser una de las expresiones musicales más representativas del estado y por tanto este impulso permitirá ampliar su cobertura hacia otros entornos. Este ejercicio se llevará a cabo el sábado tercero de cada mes, según informa la Coordinadora de apoyos Logísticos del IQCA.
La primera presentación fue el 21 de febrero de 2015 y estuvo a cargo de los tríos Huapangueros de la Sierra y Admiración, ambos provenientes de la Sierra Nororiental poblana y con la coordinación del profesor Ciro Méndez.
El ambiente provocado con sus interpretaciones estuvo a la altura de las circunstancias, dejando un grato sabor de boca no solo a los huapangueros de rango, sino a la concurrencia en general.